Las personas consiguen ventas imposibles

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photo credit: anieto2k via photopin

Ayer por la tarde tuve que ir al  Mercadona a comprar unos cereales, unas galletas y poco más, había hecho la compra el sábado y no necesitaba otra cosa.

Cogí un cesto y en unos minutos acabé mi compra.

Había poca gente.

Escogí la caja más cercana a la puerta, donde reconocí a una cajera andaluza que me había atendido en otra ocasión.

Mientras le cobraba a la pareja que estaba antes que yo, vi enfrente, al lado de la caja, una garrafa de cinco litros de aceite oliva virgen.

Me imaginé que era el producto en promoción. Cinco litros de aceite de oliva. Nada menos!

Yo no suelo comprar la oferta que me comentan en la caja, y jamás compro 5 litros de aceite.

Total que me atiende la chica y sonriendo me pregunta que si una bolsa o dos. Yo dudo y le digo que quizás dos.

Ella muy animada comentó algo.

Su voz era alegre y me recordó los veranos que pasaba de niño en Andalucía.

Se lo dije.

Sonrió.

Le comenté que este verano iba a ir a Nerja unos días.

Caray, pues tienes que acercarte por Antequera, tienes allí el Torcal de Antequera, muy famoso. Es muy bonito, un paraje natural con piedras de todos los tamaños, con rutas de senderismo, precioso, te encantará.

A qué distancia está de Nerja?

A media hora en coche, más o menos, muy cerca.

Pues iré, contesté, casi seguro. Gracias!

Entonces, a esas alturas, ya habíamos metido entre los dos los cereales y las galletas en dos bolsas.

Yo me sentía muy agradecido por su recomendación, por molestarse en todas las explicaciones mientras me ayudaba.

Entonces ella me dijo:

Oye, tienes de oferta el aceite oliva virgen, riquísimo, yo lo tomo. Fenomenal de precio, te sale el litro a…(no recuerdo).

Ea, llévatelo, te va a encantar.

Su energía, su gracia andaluza, el producto de su tierra que estaba defendiendo, hicieron un todo irresistible.

Recordé los campos de Jaén con sus hileras de olivos, pensé en tantas familias que viven de ese sector, el espíritu alegre de los andaluces y los amigos que he tenido de allí…

Ya no era sólo una garrafa de 5 litros en oferta.

Me lo llevé, por supuesto.

Yo no compré nada, me lo vendió ella.

Estableció conmigo una relación, en sólo unos segundos. Hizo más de lo que se esperaba de ella, consiguió mi simpatía y agradecimiento.

Defendió su producto, su empresa, su trabajo, actuó como una buena vendedora.

En momentos en los que las empresas se vuelcan en internet,  una persona real en una caja de un supermercado demostró que para vender, en muchos casos, no hay nada tan efectivo como una persona, cálida y amable, que defienda un producto en el que cree, y conecte con sus clientes.

Vender esos cinco litros de aceite, en este caso,  sería una venta imposible.

Imposible para los expertos en márketing y distribución. Para los que saben de lineales, de packaging y precios. Para los publicistas y copywriters.

Posible para aquella chica.

Al alcance de una vendedora real, una persona.

 

Fernando Simón Marta

Consultor venta relacional y CRM

www.ventarelacional.com

 

 

 

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