Los sueños de Jesús Calleja

2662

Hace unas semanas acudí a una presentación de Jesús Calleja en unas jornadas para jóvenes empresarios.

Estaba hablando con un amigo, esperando para entrar en el salón de actos, hasta el último momento para verlo de cerca y, de pronto, ahí estaba, a sólo cinco metros, caminando hacia nosotros.

Cogí rápido mi iPhone, seleccioné cámara y disparé. Pude repetir foto en plan profesional, retirándome y agachándome un poco a toda velocidad.

Pero no lo hice…

Hubiera conseguido una foto genial para el álbum. Os la enseñaría, Jesus Calleja, de cerca, sonriendo, hablando con esa chica que le acompaña.

Dejé el teléfono, sonreí y me quedé observando a Jesús, con esa emoción de ver de cerca a una persona que admiras.

Jesús Calleja se acercó, levantó la vista, y me miró.

Me quedé sorprendido. Increíble.

Los ojos de Jesús son azul antártida, limpios, transparentes, son los ojos del que ha visto la belleza y ha cumplido sus sueños, pero sobre todo, lo que más me sorprendió y me hizo exclamar mentalmente es que sus ojos son…

Sus ojos, digo..

! son los ojos de un niño!

Parpadeó al mirarme con la timidez de un niño extrañado con la expectación que genera.

Un niño…

Entré al salón con esa sensación en mi mente y me senté para escuchar su charla.

Jesús empezó comentando que había pasado su infancia veraneando en un camping de Playa América (Nigrán), a pocos kilómetros de Vigo, y le hacía ilusión volver. “¿ Quién me iba a decir a mí, que iba a estar aquí, encima de un escenario?.

Comentó que desde pequeño tenía la ilusión de subir al Everest…

Cuando se hizo mayor siguió con esa misma ilusión, y no esperó a que las circunstancias fuesen perfectas para conseguirlo. No tuvo la paciencia de reunir dinero, material, equipo humano…

Con una pasión y una inconsciencia infantil, decidió ir sólo al Everest, con menos dinero del necesario para una expedición como esa, él mismo dice:

Ir sólo al Everest es, como una tontería, pero yo tenía claro que quería subir al Everest”.

Llegó al Everest y reunió a los españoles para contratar a un cocinero entre todos, cambió jamón por el parte metereológico ( muy caro e imprescindible para no arriesgar la vida en el Everest ), con el parte meteorológico consiguió material, hizo gracias a los americanos para conseguir su colaboración, y lo más impresionante de todo: como no tenía dinero para contratar a un sherpa, !contrató a un pastor de yaks, que no había escalado en su vida!

Lo más lógico en esas circunstancias sería que no lo consiguiese, pero qué cosa no consiguen los niños cuando se empeñan.

Jesús persistió en su sueño incluso cuando muchos desistieron debido a unas condiciones muy duras que le estaban costando la vida a otros escaladores.

La supermotivación y la convicción de que nada es imposible le llevó a la cima, a él y al asustado pastor de yaks.

Consiguió su sueño de llegar a la cima y desde allí arriba, en el lugar más alto del planeta, llamó a su familia para decirles que lo había conseguido:

Llegar a la cima del Everest fue la sensación más extraordinaria, lo más sublime que nunca jamás me haya ocurrido en mi vida, lo más sublime. Costó tanto llegar a esa cima, fue tan difícil, cuando además pones en juego algo tan importante como es tu vida, (dos personas no regresaron), alcanzar esa cima y de esa manera, fue absolutamente sublime. Cuando estaba allá arriba, y ves el mundo desde allá arriba, ahí me di cuenta de que todo es posible”

Si tienes un proyecto en el que crees, tiene una lógica y peleas por él, lo puedes conseguir”

En el trayecto de vuelta, estaba tan cansado que, para no dormirse, empezó a desarrollar la idea que le podría permitir vivir haciendo lo que más le apasiona en la vida, escalar montañas, conocer países y hacer aventuras.

La solución la vió en la cima del Everest.

Dicen que lo importante de las metas no es tanto conseguirlas como el tipo de persona en la que nos vamos convirtiendo al alcanzarlas. Lo cierto es que hay una relación directa entre metas y autoestima. Al alcanzar una meta difícil aumentas tu autoestima y te visualizas alcanzando otra mayor, que hasta el momento te parecía imposible.

Tenía que convencer a alguien para que financiase su idea. Tenía que pensar qué podía ganar la persona o empresa que le financiase. En el duro recorrido de vuelta hasta el campo cuatro empezó a soñar en grande:

Voy a hacer algo que no ha hecho nadie en el mundo, voy a escalar las montañas más altas, los ochomiles complejos, el Lhotse, por ejemplo, voy a hacer las dos travesías más duras, por ejemplo el polo norte andando, voy a hacer el rally más duro del mundo, el Dakar, en fin, era una majadería mi proyecto y nadie lo había hecho”.

Quería hacer lo más difícil de diferentes disciplinas, si hacía falta aprender habilidades, como pilotar una moto, lo haría.

Para darle todavía más certeza a su sueño, le puso un nombre: ! Desafío extremo!

Preparó un dossier en una carpeta de cartón de un euro, unos dvds y se preparó para presentarlo.

Su idea era hacer otro tipo de documental, que llegase a la gente, con su propia cámara grabando de cerca sus experiencias en la montaña, el humor, el campo base, las anécdotas. Eso no se le había ocurrido a nadie. Bajo su punto de vista se podía consegir llevar un documental a otra parte de la parrilla de la televisión, con más audiencia.

Con esa idea, una ilusión desbordante, y sin cita, se presentó en las televisiones; En Tele 5 y Antena 3 no le dejaron entrar en el recinto, en la Sexta le enseñaron las instalaciones de la planta baja…, y en Cuatro decidió como última oportunidad, que no se iría hasta que alguien le escuchase. Llevó bocadillo, yogurt, y a esperar…

Tras todo el día esperando sentado, una chica que lo había visto en esa actitud, a las seis de la tarde decidió preguntarle qué hacía allí:

Es que… vengo con una idea buenísima y nadie me deja pasar…

Y de qué productora vienes?

No tengo de momento, pero…pronto la tendré

Anda, pasa y cuéntame lo que quieres, que no son formas estar ahí todo el día.

Esa “chica” era nada menos que Elena Sanchez, directora de antena.

Le escuchó, desternillándose de risa con la simpatía de Jesús, y, finalmente le dijo que lo que le había contado le parecía interesante.

Dormiría en un hotel y al día siguiente comería con ella y con unas personas que le quería presentar, en uno de los mejores restaurantes de Madrid.

A partir de ahí, el resto es historia, Desafío Extremo se convirtió en una realidad de muchísimo éxito, en horario de máxima audiencia, Jesús hizo el Dakar, y muchas cosas más.

Los niños están llenos de energía y no paran de soñar en positivo. Todos hemos sido así algún día.

El mérito de Jesús es que hoy en día sigue soñando como un niño, con las capacidades de un profesional adulto. Podrá hacer cualquier cosa que se proponga.

Ya lo ha demostrado.

Fernando Simón Marta                                                                fernando@solucionespositivas.com                                                        www.solucionespositivas.com

Esta entrada fue publicada en Motivación y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *